Evangelio Diluido?
Paul Washer habla del mensaje de salvacion.
“Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).
jueves, 23 de junio de 2011
viernes, 24 de julio de 2009
jueves, 9 de julio de 2009
¿POR QUÉ LA CIRCUNCISIÓN DEL BEBÉ AL OCTAVO DÍA DE NACIDO?
Dios dijo a Abraham en Génesis 17:12 que en el octavo día los hebreos recién nacidos varones debían ser circuncidados. ¿Por qué el octavo día? En 1935 el catedrático H. Dam propuso el nombre “Vitamina K” para el factor en los alimentos que ayudaba a prevenir las hemorragias en los bebés. Ahora nosotros sabemos que la Vitamina K es responsable de la producción de protrombina por el hígado. Si la Vitamina K no está en niveles adecuados, habrá deficiencia de protrombina y puede ocurrir hemorragia. Sin embargo, es solamente en el quinto al séptimo día de la vida del recién nacido varón que la Vitamina K comienza a ser producida (por varias bacterias en el tracto intestinal). Y, es solamente en el octavo día que el porcentaje de protrombina realmente asciende a más del 100% de lo normal. El único día en toda la vida del varón en que el elemento coagulante de la protrombina está por encima del 100% es el octavo día. Por tanto, el mejor día para la circuncisión es el octavo día. Pero ¿cómo supieron Moisés y Abraham eso en sus días de conocimiento científico limitado?
viernes, 3 de julio de 2009
Evidencias Científicas de la Inspiración de la Biblia
Evidencias Científicas de la Inspiración de la Biblia
Después de prácticamente una vida de estudio, el filósofo británico Herbert Spencer (1820-1903) declaró que existen básicamente cinco fundamentos de ciencia: el tiempo, la fuerza, la acción, el espacio y la materia. Tomó poco para que Spencer se diera cuenta que él simplemente estaba repitiendo lo que había sido dicho por un hombre que vivió algo de 3,000 años antes de él. Moisés, en Génesis 1:1, había escrito: “En el principio (tiempo) creó (acción) Dios (fuerza) los cielos (espacio) y la tierra (materia)”.
Por ende, con el primer versículo de la Biblia, llega a ser claro que existe algo único dentro de sus páginas. Efectivamente, un examen más detallado del Libro revela hechos científicos asombrosos colocados allí siglos, o milenios, antes que fueran conocidos por la mente científica moderna. Estos hechos científicos sorprendentes—sepultados dentro del texto de la Biblia como perlas de gran precio—cuentan una historia en desacuerdo con lo que muchos hoy en día enseñan. A cada momento, los enemigos de la Biblia declaran que éste es un libro anticuado, pasado de moda y erróneo que no merece consideración por el hombre moderno en su estado “culto”. Por ejemplo, el famoso incrédulo Robert Ingersoll una vez declaró: “La inspiración de la Biblia depende sobre la ignorancia de quien lo lee”.
Desde luego, no hay duda de que los escritores de la Biblia reclamaron inspiración para su trabajo. Pasajes tales como 2 Timoteo 3:16,17; 2 Pedro 1:20,21; y 1 Corintios 2:12,13 documentan tal reclamo satisfactoriamente. La pregunta que permanece para ser respondida entonces llega a ser: ¿Es esta reclamación cierta o falsa? Si la reclamación es cierta, entonces la Biblia es inspirada por Dios. Si la reclamación es falsa, se plantean dos opciones en consideración. Primero, podría ser el caso que los 40+ autores que escribieron la Biblia en un periodo mayor de 1600 años (aproximadamente del 1500 a.C. al 100 d.C.) en tres lenguajes (hebreo, arameo y griego) fueron engañados. Es decir, ellos realmente pensaron que lo que estaban escribiendo venía directamente de Dios, pero no venía. Ellos eran sinceros, pero estaban sinceramente equivocados. O, segundo, puede ser el caso que los autores eran embusteros. En otras palabras, ellos sabían que las palabras que escribían no eran inspiradas por Dios. Ellos mintieron, y lo que escribieron lo hicieron intencionalmente, para perpetrar el más grande engaño que alguna vez ha sido endilgado en las mentes de los hombres.
¿Cuál de estas dos opciones es correcta? La única manera de determinar la respuesta a esa pregunta, y resolver la cuestión si la Biblia es inspirada o no, es examinar la evidencia que prueba, o desaprueba, la reclamación. En todas las áreas del empeño humano (e.g., la filosofía, la ciencia, etc.), existen reglas básicas, principios o leyes que gobiernan los procesos del pensamiento. Por ejemplo, la Ley de la Racionalidad declara que una persona debería escoger solamente aquellas conclusiones justificadas por la evidencia adecuada. Al examinar la evidencia que sostiene, o desacredita, la aseveración de la Biblia de su inspiración, existen numerosas vías que pueden ser exploradas. Por ejemplo, sería un estudio interesante y provechoso el examinar tales áreas como la singularidad de la Biblia, su fenomenología interna y externa, su realización profética, o su precisión histórica. Pero en este tratado particular, me gustaría dirigir su atención a la precisión científica de la Biblia, para ver si existe conocimiento científico previo dentro de sus páginas que no pudiera haber llegado en ninguna otra manera, excepto que Dios lo hubiera revelado a los autores. Si tal conocimiento científico previo está presente—cientos o miles de años antes que fuera conocido por la mente moderna—jamás sería lógico el asumir que hombres engañados o embusteros podrían ser responsables por tal información. En cambio, la Ley de la Racionalidad demandaría que sigamos la evidencia a su conclusión obvia: Dios, a través de inspiración, proveyó a los autores con tal material. Existen numerosas áreas de la ciencia en las cuales la Biblia contiene conocimiento previo impresionante. Considere, por ejemplo, las siguientes muestras breves.
DESDE EL CAMPO DE LA ASTRONOMÍA
Hablando de Dios, el profeta Isaías declaró: “Él está sentado sobre el círculo de la tierra” (Isaías 40:22). El término hebreo que Isaías empleó para “círculo” es la palabra khug, que indica una esfera que es redonda—como opuesta a algo plano, cuadrado, o rectangular. Desde luego, la gente del tiempo de Isaías (y por muchas generaciones a partir de entonces) enseñó que la tierra era plana. No obstante, la Biblia contenía conocimiento científico previo que fue siglos adelantado para su tiempo. ¿Cómo supo Isaías que la Tierra era redonda, en vez de plana como la opinión popular sugería? ¿Fue su cálculo exacto simplemente una conjetura afortunada?
El Señor preguntó a Job: “¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz, y dónde está el lugar de las tinieblas?” (Job 38:19). Se dice que la luz viaja en un “camino” (hebreo derek), que es literalmente un sendero o carretera recorrida (cf. Génesis 16:7). Por otro lado, se dice de la oscuridad el ser un “lugar” (hebreo maqom), que indica un lugar o un sitio (cf. Génesis 1:9; 28:11). Hasta el siglo diecisiete, se creía que la luz era transmitida instantáneamente. Luego, Don Isaac Newton sugirió que la luz estaba compuesta de partículas pequeñas que viajan en línea recta, Christian Huygens propuso la teoría ondulatoria de la luz, y Olaus Roemer midió la velocidad de la luz como evidenciada por su dilación mientras viaja a través del espacio. Ahora los científicos saben que la luz es una forma de energía llamada energía radiante, y que ésta viaja en ondas electromagnéticas en línea recta a la velocidad de más de 186,000 millas por segundo (o 660 millones de millas por hora). ¿Cómo pudo el autor de Job haber hablado de la luz viajando en un sendero o camino, cuando esa información no sería descubierta hasta varios milenios más tarde?
Los hombres siempre se han ocupado en intentar calcular el número de estrellas en el Universo visible. En el 150 a.C. aproximadamente, un astrónomo con el nombre de Hiparco declaró que él había contado las estrellas y encontró que el número era 1,026. Alrededor del 150 d.C., el astrónomo Ptolomeo contó las estrellas y documentó la cifra en 1,056. En el 1575 d.C., el astrónomo danés Tycho Brahé sugirió la cifra de 777. En el 1600 d.C., el astrónomo alemán quien describió las leyes del movimiento planetario, Johannes Kepler, publicó el número de estrellas como siendo 1,005. Desde luego, hoy en día nosotros sabemos que la cifra es mucho más grande. Por ejemplo, el fallecido astrónomo de la Universidad de Cornell, Carl Sagan, una vez sugirió que más de 25 sextillones de estrellas han sido documentadas (i.e., 25 seguido de 21 ceros [sistema estadounidense]), aunque nosotros no estamos cerca de terminar contando las estrellas en el Universo. No obstante, tanto Génesis 15:5 y Jeremías 33:22 señalan que las estrellas de los cielos simplemente son demasiadas numerosas como para ser contadas. ¿Cómo supieron Moisés y Jeremías—mucho tiempo antes que el telescopio y el satélite alguna vez fueran inventados—lo que hoy sabemos como muy exacto? Las estrellas de los cielos son literalmente innumerables. ¿Fue esto simplemente una conjetura afortunada de parte de estos dos autores?
DESDE EL CAMPO DE LA OCEANOGRAFÍA
Mucho tiempo atrás, el rey Salomón escribió: “Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo” (Eclesiastés 1:7). Es verdad que, a primera vista, este enunciado puede no parecer profundo. Pero cuando es considerado con evidencia adicional, y otros pasajes bíblicos, llega a ser del todo más remarcable. Por ejemplo, el río de Mississippi, cuando se mueve a velocidad normal, vierte aproximadamente 6,052,500 galones de agua por segundo en el Golfo de México. ¡Y ése es solamente un río! ¿Dónde va toda el agua? La respuesta, por su puesto, depende en el ciclo hidrológico tan bien ilustrado en la Biblia. Eclesiastés 11:3a declara que “si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán”. Amós 9:6b anota, hablando acerca de Dios, que “Él...llama las aguas del mar, y sobre la faz de la tierra las derrama; Jehová es su nombre”. La idea de un ciclo completo del agua no fue completamente entendido o aceptado hasta el siglo dieciséis y diecisiete. La primera evidencia substancial vino de los experimentos de Pierre Perrault y Edme Mariotte. El astrónomo Edmund Halley también contribuyó con información valiosa para el concepto de un ciclo completo del agua. Sin embargo, más de 2,000 años antes de su trabajo, las Escrituras claramente indicaban un ciclo del agua. ¿Fue esto simplemente una conjetura fortuita de parte de los escritores?
Dios preguntó a Job (38:16), “¿Has entrado hasta las fuentes del mar, o andado en las profundidades del abismo?” (La Biblia de las Américas LBLA) La palabra hebrea para “profundidades” (o “zanjas”) hace referencia a lo que está “escondido, y conocido solamente por investigación”. ¿Qué son estas “profundidades del abismo” (la palabra hebrea para abismo es la palabra para mares u océanos)? El hombre, en siglos anteriores, consideró solamente la playa como nada más que una extensión arenosa poco profunda moviéndose poco a poco de un continente al otro. Luego, en 1873 un grupo de científicos que trabajaba en el Océano Pacífico en el barco británico Challenger descubrió un “agujero” de más de 5 millas de profundidad. Casi cien años más tarde, en 1960, el Challenger 2 encontró una zanja de más de 35,840 pies de profundidad (¡más de 6 millas!) dentro del Océano Pacífico. ¿Cómo pudo el escritor del libro de Job posiblemente haber sabido que estas “profundidades del abismo” existían, cuando nosotros no lo descubrimos sino hasta siglos después? ¿Solo otra conjetura afortunada?
DESDE EL CAMPO DE LA FÍSICA
En Génesis 2:1 Moisés declaró: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos”. Éste es un enunciado intrigante, ya que Moisés escogió el tiempo pasado definitivo hebreo para el verbo “acabados”, indicando una acción completada en el pasado, sin efectos continuos en el futuro. Moisés declaró que la creación fue “acabada”—una vez por todas. Eso es exactamente la implicación de la Primera Ley de la Termodinámica (a menudo referida como la Ley de la Conservación de la Energía/Materia), la cual declara que ni la materia ni la energía pueden ser creadas o destruidas. Fue a causa de esta Ley que la “Teoría del Estado Estacionario” de Don Fred Hoyle (también conocida como “Creación Continua”) fue descartada. Hoyle declaró que en puntos del Universo llamados “irtrones”, la materia estaba siendo creada sobre un fundamento continuo. Pero tal idea contradice la Primera Ley de la Termodinámica. Efectivamente, no hay “creación” ocurriendo hoy en día. Ésta fue acabada, exactamente como Moisés declaró. Pero ¿cómo pudo saber él esta clase de información científica avanzada?
En tres lugares en la Biblia (Hebreos 1:11; Isaías 51:6; Salmos 102:26) es dada la indicación que la Tierra, como una vestidura vieja, se está desgastando. De acuerdo con la Segunda Ley de la Termodinámica, la energía está llegando a ser menos y menos disponible para su uso. Declarado sencillamente, esto quiere decir que todo está envejeciéndose o agotándose, y que teóricamente el Universo finalmente experimentará un evento en algún lugar en el futuro designado como su “muerte térmica”—i.e., el punto en el tiempo cuando no haya más energía disponible. Los escritores de la Biblia sabían que la tierra se estaba “desgastando”. No obstante, nosotros no descubrimos este hecho sino hace poco relativamente. ¿Cómo pudieron los escritores de la Biblia haberlo sabido?
DESDE EL CAMPO DE LA MEDICINA
Moisés dijo a los israelitas en Levítico 17:11-14 que “la vida de la carne está en la sangre”. Moisés estuvo en lo correcto. En los seres humanos (y en muchos animales), la vida es posible debido al hecho de que los glóbulos rojos transportan oxígeno (gracias a la hemoglobina encontrada en aquellas células). De hecho, en los glóbulos rojos de los seres humanos, hay aproximadamente 270,000,000 de moléculas de hemoglobina por célula. Si hubiera algo menos, una persona no tendría suficiente oxígeno residual para sostener la vida después de, por decir, un fuerte estornudo, o un accidente que le deje sin aliento. Hoy en día sabemos que literalmente la “vida de la carne” está en la sangre, aunque nosotros no sabíamos eso en el tiempo de George Washington. El padre de los Estados Unidos murió como resultado del tratamiento médico de “sangría” usado en ese tiempo. De algún modo Moisés sabía que la vida de la carne estaba en la sangre, pero los doctores de George Washington no lo sabían. ¿Cómo pudo Moisés haber sabido tal cosa?
Dios dijo a Abraham en Génesis 17:12 que en el octavo día los hebreos recién nacidos varones debían ser circuncidados. ¿Por qué el octavo día? En 1935 el catedrático H. Dam propuso el nombre “Vitamina K” para el factor en los alimentos que ayudaba a prevenir las hemorragias en los bebés. Ahora nosotros sabemos que la Vitamina K es responsable de la producción de protrombina por el hígado. Si la Vitamina K no está en niveles adecuados, habrá deficiencia de protrombina y puede ocurrir hemorragia. Sin embargo, es solamente en el quinto al séptimo día de la vida del recién nacido varón que la Vitamina K comienza a ser producida (por varias bacterias en el tracto intestinal). Y, es solamente en el octavo día que el porcentaje de protrombina realmente asciende a más del 100% de lo normal. El único día en toda la vida del varón en que el elemento coagulante de la protrombina está por encima del 100% es el octavo día. Por tanto, el mejor día para la circuncisión es el octavo día. Pero ¿cómo supieron Moisés y Abraham eso en sus días de conocimiento científico limitado?
Génesis 3:15 enseña claramente que tanto el varón como la mujer poseen la “simiente de la vida”. No obstante, ésta no fue la posición comúnmente sostenida en los días de Moisés. Ni fue la posición comúnmente sostenida sino hasta sólo unos pocos siglos atrás. Varios escritores de tiempos pasados, incluyendo algunos de los días de Moisés, sintieron que solamente el varón poseía la semilla de la vida, y que la mujer era un poco más que una “incubadora pretensiosa”. Un escritor griego, Demócrito, incluso fue tan lejos como para sugerir que la semilla del varón podía ser depositada en el barro cálido y el resultado sería el mismo. Pero Moisés supo que tanto el varón y la mujer poseen la semilla de la vida. ¿Cómo lo supo?
Cuando Moisés enseñó en Levítico 17:15 que un animal que ha muerto naturalmente no debe ser comido, él proveyó a los israelitas con lo que conocemos hoy en día como las regulaciones más avanzadas de higiene y salud pública. Por ejemplo, en este tiempo y época, es contra la ley llevar a un animal que ha muerto naturalmente a un matadero para ser preparado para el consumo humano. Si el animal muriera de rabia, ántrax, o cualquier otra de las numerosas enfermedades zoonóticas, definitivamente no sería aconsejable que los seres humanos consumieran la carne contaminada resultante. Pero ¿cómo pudo Moisés haber sabido acerca de tales cosas en su tiempo, mucho antes del advenimiento de los métodos usados para reconocer y diagnosticar enfermedades transmisibles?
En Levítico 11 Moisés dio a los israelitas leyes estrictas de higiene, incluyendo las instrucciones a no comer cerdo (entre otras cosas). ¿Por qué daría Moisés tal prohibición? Hoy en día nosotros podemos a lo menos teorizar en cuanto a su razonamiento. Los cerdos, siendo animales carroñeros, comen casi cualquier cosa. Consecuentemente, éstos están más propensos a infecciones bacterianas y parasitarias que muchos otros animales. Uno de los parásitos que los cerdos algunas veces adquieren como resultado de sus hábitos alimenticios es el organismo Trichinella spiralis—la causa de la enfermedad conocida como triquinosis. Ésta es una enfermedad dolorosa, algunas veces fatal, causada por comer cerdo medio cocido o crudo que está infestado con el parásito viviente. Nosotros reconocemos que la prohibición colocada por Moisés era científicamente correcta. Pero ¿cómo pudo Moisés haber sabido tal información por sí mismo? ¿Simplemente otra conjetura afortunada?
DESDE EL CAMPO DE LA BIOLOGÍA
Moisés declaró más de una vez en Génesis (1:11,12,21,24) que las cosas se reproducen “según su género”. Esto, desde luego, no es una sorpresa para nosotros hoy en día ya que entendemos la genética y las leyes hereditarias, las cuales garantizan que las cosas se reproduzcan según su género. Un búfalo no da origen a un caballo; un plátano no da origen a un tomate; un perro no da origen a un gato. Las cosas siempre se reproducen según su género, y aun hoy en día estas cosas son ciertas en la naturaleza. Pero ¿cómo supo Moisés estas grandes verdades—muchos años antes de la ciencia de la genética (que empezó formalmente en 1900)?
En Hechos 17:25, Pablo declaró que es Dios Quien da a todos vida. Por siglos los hombres han tratado de crear vida a través del proceso de la generación espontánea. Aun después de que científicos como Spallanzani, Francesco Redi, Louis Pasteur y otros documentaran que la generación espontánea es imposible, los evolucionistas todavía continuaron tratando para que de esta manera su teoría pudiera ser aceptada como cierta. Sin embargo, hasta la fecha, jamás nadie ha “creado vida”. Pablo estuvo en lo correcto hace mucho tiempo atrás cuando declaró que solamente Dios podía crear vida. ¿Fue esto simplemente una conjetura afortunada de parte del apóstol?
Pablo también declaró en 1 Corintios 15:39 que hay cuatro tipos de carne—la de los hombres, la de las bestias, la de los peces, y la de las aves. Hoy en día, incluso los evolucionistas aceptan este concepto como un hecho de ciencia reconocido. Estas cuatro carnes son ciertamente diferentes en su composición bioquímica. ¿Cómo pudo Pablo, un predicador ambulante, haber sabido esto?
CONCLUSIÓN
Los puntos mencionados aquí son simplemente una muestra escasa de los muchos puntos que podrían haber sido discutidos. Incluso, no he abordado los varios campos de la arqueología, la biofísica, la biología molecular, la geografía, etc. Sin embargo, el punto está bien hecho. Existe conocimiento científico previo en la Biblia que fue años adelantado para su tiempo. ¿Cómo pudieron los escritores de la Biblia haber tenido acceso a tal información—salvo que Dios, Quien creó el Universo y todo en ello, se los dijera? Es irracional e ilógico sugerir que tal presciencia pudiera haber llegado a través de hombres simples, y especialmente hombres que fueron mentirosos o engañados. Tal posición es indefendible, y no puede ser sustentada a la luz de los hechos a la mano.
La Biblia es lo que clama ser—la Palabra Inspirada por Dios. Ésta es autoritaria, y ha sido dada al hombre para una vida abundante aquí (Juan 10:10b), como también para una vida eterna en el más allá (Juan 3:16). Las evidencias que sustentan sus afirmaciones son tanto innumerables como irrefutables.
Después de prácticamente una vida de estudio, el filósofo británico Herbert Spencer (1820-1903) declaró que existen básicamente cinco fundamentos de ciencia: el tiempo, la fuerza, la acción, el espacio y la materia. Tomó poco para que Spencer se diera cuenta que él simplemente estaba repitiendo lo que había sido dicho por un hombre que vivió algo de 3,000 años antes de él. Moisés, en Génesis 1:1, había escrito: “En el principio (tiempo) creó (acción) Dios (fuerza) los cielos (espacio) y la tierra (materia)”.
Por ende, con el primer versículo de la Biblia, llega a ser claro que existe algo único dentro de sus páginas. Efectivamente, un examen más detallado del Libro revela hechos científicos asombrosos colocados allí siglos, o milenios, antes que fueran conocidos por la mente científica moderna. Estos hechos científicos sorprendentes—sepultados dentro del texto de la Biblia como perlas de gran precio—cuentan una historia en desacuerdo con lo que muchos hoy en día enseñan. A cada momento, los enemigos de la Biblia declaran que éste es un libro anticuado, pasado de moda y erróneo que no merece consideración por el hombre moderno en su estado “culto”. Por ejemplo, el famoso incrédulo Robert Ingersoll una vez declaró: “La inspiración de la Biblia depende sobre la ignorancia de quien lo lee”.
Desde luego, no hay duda de que los escritores de la Biblia reclamaron inspiración para su trabajo. Pasajes tales como 2 Timoteo 3:16,17; 2 Pedro 1:20,21; y 1 Corintios 2:12,13 documentan tal reclamo satisfactoriamente. La pregunta que permanece para ser respondida entonces llega a ser: ¿Es esta reclamación cierta o falsa? Si la reclamación es cierta, entonces la Biblia es inspirada por Dios. Si la reclamación es falsa, se plantean dos opciones en consideración. Primero, podría ser el caso que los 40+ autores que escribieron la Biblia en un periodo mayor de 1600 años (aproximadamente del 1500 a.C. al 100 d.C.) en tres lenguajes (hebreo, arameo y griego) fueron engañados. Es decir, ellos realmente pensaron que lo que estaban escribiendo venía directamente de Dios, pero no venía. Ellos eran sinceros, pero estaban sinceramente equivocados. O, segundo, puede ser el caso que los autores eran embusteros. En otras palabras, ellos sabían que las palabras que escribían no eran inspiradas por Dios. Ellos mintieron, y lo que escribieron lo hicieron intencionalmente, para perpetrar el más grande engaño que alguna vez ha sido endilgado en las mentes de los hombres.
¿Cuál de estas dos opciones es correcta? La única manera de determinar la respuesta a esa pregunta, y resolver la cuestión si la Biblia es inspirada o no, es examinar la evidencia que prueba, o desaprueba, la reclamación. En todas las áreas del empeño humano (e.g., la filosofía, la ciencia, etc.), existen reglas básicas, principios o leyes que gobiernan los procesos del pensamiento. Por ejemplo, la Ley de la Racionalidad declara que una persona debería escoger solamente aquellas conclusiones justificadas por la evidencia adecuada. Al examinar la evidencia que sostiene, o desacredita, la aseveración de la Biblia de su inspiración, existen numerosas vías que pueden ser exploradas. Por ejemplo, sería un estudio interesante y provechoso el examinar tales áreas como la singularidad de la Biblia, su fenomenología interna y externa, su realización profética, o su precisión histórica. Pero en este tratado particular, me gustaría dirigir su atención a la precisión científica de la Biblia, para ver si existe conocimiento científico previo dentro de sus páginas que no pudiera haber llegado en ninguna otra manera, excepto que Dios lo hubiera revelado a los autores. Si tal conocimiento científico previo está presente—cientos o miles de años antes que fuera conocido por la mente moderna—jamás sería lógico el asumir que hombres engañados o embusteros podrían ser responsables por tal información. En cambio, la Ley de la Racionalidad demandaría que sigamos la evidencia a su conclusión obvia: Dios, a través de inspiración, proveyó a los autores con tal material. Existen numerosas áreas de la ciencia en las cuales la Biblia contiene conocimiento previo impresionante. Considere, por ejemplo, las siguientes muestras breves.
DESDE EL CAMPO DE LA ASTRONOMÍA
Hablando de Dios, el profeta Isaías declaró: “Él está sentado sobre el círculo de la tierra” (Isaías 40:22). El término hebreo que Isaías empleó para “círculo” es la palabra khug, que indica una esfera que es redonda—como opuesta a algo plano, cuadrado, o rectangular. Desde luego, la gente del tiempo de Isaías (y por muchas generaciones a partir de entonces) enseñó que la tierra era plana. No obstante, la Biblia contenía conocimiento científico previo que fue siglos adelantado para su tiempo. ¿Cómo supo Isaías que la Tierra era redonda, en vez de plana como la opinión popular sugería? ¿Fue su cálculo exacto simplemente una conjetura afortunada?
El Señor preguntó a Job: “¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz, y dónde está el lugar de las tinieblas?” (Job 38:19). Se dice que la luz viaja en un “camino” (hebreo derek), que es literalmente un sendero o carretera recorrida (cf. Génesis 16:7). Por otro lado, se dice de la oscuridad el ser un “lugar” (hebreo maqom), que indica un lugar o un sitio (cf. Génesis 1:9; 28:11). Hasta el siglo diecisiete, se creía que la luz era transmitida instantáneamente. Luego, Don Isaac Newton sugirió que la luz estaba compuesta de partículas pequeñas que viajan en línea recta, Christian Huygens propuso la teoría ondulatoria de la luz, y Olaus Roemer midió la velocidad de la luz como evidenciada por su dilación mientras viaja a través del espacio. Ahora los científicos saben que la luz es una forma de energía llamada energía radiante, y que ésta viaja en ondas electromagnéticas en línea recta a la velocidad de más de 186,000 millas por segundo (o 660 millones de millas por hora). ¿Cómo pudo el autor de Job haber hablado de la luz viajando en un sendero o camino, cuando esa información no sería descubierta hasta varios milenios más tarde?
Los hombres siempre se han ocupado en intentar calcular el número de estrellas en el Universo visible. En el 150 a.C. aproximadamente, un astrónomo con el nombre de Hiparco declaró que él había contado las estrellas y encontró que el número era 1,026. Alrededor del 150 d.C., el astrónomo Ptolomeo contó las estrellas y documentó la cifra en 1,056. En el 1575 d.C., el astrónomo danés Tycho Brahé sugirió la cifra de 777. En el 1600 d.C., el astrónomo alemán quien describió las leyes del movimiento planetario, Johannes Kepler, publicó el número de estrellas como siendo 1,005. Desde luego, hoy en día nosotros sabemos que la cifra es mucho más grande. Por ejemplo, el fallecido astrónomo de la Universidad de Cornell, Carl Sagan, una vez sugirió que más de 25 sextillones de estrellas han sido documentadas (i.e., 25 seguido de 21 ceros [sistema estadounidense]), aunque nosotros no estamos cerca de terminar contando las estrellas en el Universo. No obstante, tanto Génesis 15:5 y Jeremías 33:22 señalan que las estrellas de los cielos simplemente son demasiadas numerosas como para ser contadas. ¿Cómo supieron Moisés y Jeremías—mucho tiempo antes que el telescopio y el satélite alguna vez fueran inventados—lo que hoy sabemos como muy exacto? Las estrellas de los cielos son literalmente innumerables. ¿Fue esto simplemente una conjetura afortunada de parte de estos dos autores?
DESDE EL CAMPO DE LA OCEANOGRAFÍA
Mucho tiempo atrás, el rey Salomón escribió: “Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo” (Eclesiastés 1:7). Es verdad que, a primera vista, este enunciado puede no parecer profundo. Pero cuando es considerado con evidencia adicional, y otros pasajes bíblicos, llega a ser del todo más remarcable. Por ejemplo, el río de Mississippi, cuando se mueve a velocidad normal, vierte aproximadamente 6,052,500 galones de agua por segundo en el Golfo de México. ¡Y ése es solamente un río! ¿Dónde va toda el agua? La respuesta, por su puesto, depende en el ciclo hidrológico tan bien ilustrado en la Biblia. Eclesiastés 11:3a declara que “si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán”. Amós 9:6b anota, hablando acerca de Dios, que “Él...llama las aguas del mar, y sobre la faz de la tierra las derrama; Jehová es su nombre”. La idea de un ciclo completo del agua no fue completamente entendido o aceptado hasta el siglo dieciséis y diecisiete. La primera evidencia substancial vino de los experimentos de Pierre Perrault y Edme Mariotte. El astrónomo Edmund Halley también contribuyó con información valiosa para el concepto de un ciclo completo del agua. Sin embargo, más de 2,000 años antes de su trabajo, las Escrituras claramente indicaban un ciclo del agua. ¿Fue esto simplemente una conjetura fortuita de parte de los escritores?
Dios preguntó a Job (38:16), “¿Has entrado hasta las fuentes del mar, o andado en las profundidades del abismo?” (La Biblia de las Américas LBLA) La palabra hebrea para “profundidades” (o “zanjas”) hace referencia a lo que está “escondido, y conocido solamente por investigación”. ¿Qué son estas “profundidades del abismo” (la palabra hebrea para abismo es la palabra para mares u océanos)? El hombre, en siglos anteriores, consideró solamente la playa como nada más que una extensión arenosa poco profunda moviéndose poco a poco de un continente al otro. Luego, en 1873 un grupo de científicos que trabajaba en el Océano Pacífico en el barco británico Challenger descubrió un “agujero” de más de 5 millas de profundidad. Casi cien años más tarde, en 1960, el Challenger 2 encontró una zanja de más de 35,840 pies de profundidad (¡más de 6 millas!) dentro del Océano Pacífico. ¿Cómo pudo el escritor del libro de Job posiblemente haber sabido que estas “profundidades del abismo” existían, cuando nosotros no lo descubrimos sino hasta siglos después? ¿Solo otra conjetura afortunada?
DESDE EL CAMPO DE LA FÍSICA
En Génesis 2:1 Moisés declaró: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos”. Éste es un enunciado intrigante, ya que Moisés escogió el tiempo pasado definitivo hebreo para el verbo “acabados”, indicando una acción completada en el pasado, sin efectos continuos en el futuro. Moisés declaró que la creación fue “acabada”—una vez por todas. Eso es exactamente la implicación de la Primera Ley de la Termodinámica (a menudo referida como la Ley de la Conservación de la Energía/Materia), la cual declara que ni la materia ni la energía pueden ser creadas o destruidas. Fue a causa de esta Ley que la “Teoría del Estado Estacionario” de Don Fred Hoyle (también conocida como “Creación Continua”) fue descartada. Hoyle declaró que en puntos del Universo llamados “irtrones”, la materia estaba siendo creada sobre un fundamento continuo. Pero tal idea contradice la Primera Ley de la Termodinámica. Efectivamente, no hay “creación” ocurriendo hoy en día. Ésta fue acabada, exactamente como Moisés declaró. Pero ¿cómo pudo saber él esta clase de información científica avanzada?
En tres lugares en la Biblia (Hebreos 1:11; Isaías 51:6; Salmos 102:26) es dada la indicación que la Tierra, como una vestidura vieja, se está desgastando. De acuerdo con la Segunda Ley de la Termodinámica, la energía está llegando a ser menos y menos disponible para su uso. Declarado sencillamente, esto quiere decir que todo está envejeciéndose o agotándose, y que teóricamente el Universo finalmente experimentará un evento en algún lugar en el futuro designado como su “muerte térmica”—i.e., el punto en el tiempo cuando no haya más energía disponible. Los escritores de la Biblia sabían que la tierra se estaba “desgastando”. No obstante, nosotros no descubrimos este hecho sino hace poco relativamente. ¿Cómo pudieron los escritores de la Biblia haberlo sabido?
DESDE EL CAMPO DE LA MEDICINA
Moisés dijo a los israelitas en Levítico 17:11-14 que “la vida de la carne está en la sangre”. Moisés estuvo en lo correcto. En los seres humanos (y en muchos animales), la vida es posible debido al hecho de que los glóbulos rojos transportan oxígeno (gracias a la hemoglobina encontrada en aquellas células). De hecho, en los glóbulos rojos de los seres humanos, hay aproximadamente 270,000,000 de moléculas de hemoglobina por célula. Si hubiera algo menos, una persona no tendría suficiente oxígeno residual para sostener la vida después de, por decir, un fuerte estornudo, o un accidente que le deje sin aliento. Hoy en día sabemos que literalmente la “vida de la carne” está en la sangre, aunque nosotros no sabíamos eso en el tiempo de George Washington. El padre de los Estados Unidos murió como resultado del tratamiento médico de “sangría” usado en ese tiempo. De algún modo Moisés sabía que la vida de la carne estaba en la sangre, pero los doctores de George Washington no lo sabían. ¿Cómo pudo Moisés haber sabido tal cosa?
Dios dijo a Abraham en Génesis 17:12 que en el octavo día los hebreos recién nacidos varones debían ser circuncidados. ¿Por qué el octavo día? En 1935 el catedrático H. Dam propuso el nombre “Vitamina K” para el factor en los alimentos que ayudaba a prevenir las hemorragias en los bebés. Ahora nosotros sabemos que la Vitamina K es responsable de la producción de protrombina por el hígado. Si la Vitamina K no está en niveles adecuados, habrá deficiencia de protrombina y puede ocurrir hemorragia. Sin embargo, es solamente en el quinto al séptimo día de la vida del recién nacido varón que la Vitamina K comienza a ser producida (por varias bacterias en el tracto intestinal). Y, es solamente en el octavo día que el porcentaje de protrombina realmente asciende a más del 100% de lo normal. El único día en toda la vida del varón en que el elemento coagulante de la protrombina está por encima del 100% es el octavo día. Por tanto, el mejor día para la circuncisión es el octavo día. Pero ¿cómo supieron Moisés y Abraham eso en sus días de conocimiento científico limitado?
Génesis 3:15 enseña claramente que tanto el varón como la mujer poseen la “simiente de la vida”. No obstante, ésta no fue la posición comúnmente sostenida en los días de Moisés. Ni fue la posición comúnmente sostenida sino hasta sólo unos pocos siglos atrás. Varios escritores de tiempos pasados, incluyendo algunos de los días de Moisés, sintieron que solamente el varón poseía la semilla de la vida, y que la mujer era un poco más que una “incubadora pretensiosa”. Un escritor griego, Demócrito, incluso fue tan lejos como para sugerir que la semilla del varón podía ser depositada en el barro cálido y el resultado sería el mismo. Pero Moisés supo que tanto el varón y la mujer poseen la semilla de la vida. ¿Cómo lo supo?
Cuando Moisés enseñó en Levítico 17:15 que un animal que ha muerto naturalmente no debe ser comido, él proveyó a los israelitas con lo que conocemos hoy en día como las regulaciones más avanzadas de higiene y salud pública. Por ejemplo, en este tiempo y época, es contra la ley llevar a un animal que ha muerto naturalmente a un matadero para ser preparado para el consumo humano. Si el animal muriera de rabia, ántrax, o cualquier otra de las numerosas enfermedades zoonóticas, definitivamente no sería aconsejable que los seres humanos consumieran la carne contaminada resultante. Pero ¿cómo pudo Moisés haber sabido acerca de tales cosas en su tiempo, mucho antes del advenimiento de los métodos usados para reconocer y diagnosticar enfermedades transmisibles?
En Levítico 11 Moisés dio a los israelitas leyes estrictas de higiene, incluyendo las instrucciones a no comer cerdo (entre otras cosas). ¿Por qué daría Moisés tal prohibición? Hoy en día nosotros podemos a lo menos teorizar en cuanto a su razonamiento. Los cerdos, siendo animales carroñeros, comen casi cualquier cosa. Consecuentemente, éstos están más propensos a infecciones bacterianas y parasitarias que muchos otros animales. Uno de los parásitos que los cerdos algunas veces adquieren como resultado de sus hábitos alimenticios es el organismo Trichinella spiralis—la causa de la enfermedad conocida como triquinosis. Ésta es una enfermedad dolorosa, algunas veces fatal, causada por comer cerdo medio cocido o crudo que está infestado con el parásito viviente. Nosotros reconocemos que la prohibición colocada por Moisés era científicamente correcta. Pero ¿cómo pudo Moisés haber sabido tal información por sí mismo? ¿Simplemente otra conjetura afortunada?
DESDE EL CAMPO DE LA BIOLOGÍA
Moisés declaró más de una vez en Génesis (1:11,12,21,24) que las cosas se reproducen “según su género”. Esto, desde luego, no es una sorpresa para nosotros hoy en día ya que entendemos la genética y las leyes hereditarias, las cuales garantizan que las cosas se reproduzcan según su género. Un búfalo no da origen a un caballo; un plátano no da origen a un tomate; un perro no da origen a un gato. Las cosas siempre se reproducen según su género, y aun hoy en día estas cosas son ciertas en la naturaleza. Pero ¿cómo supo Moisés estas grandes verdades—muchos años antes de la ciencia de la genética (que empezó formalmente en 1900)?
En Hechos 17:25, Pablo declaró que es Dios Quien da a todos vida. Por siglos los hombres han tratado de crear vida a través del proceso de la generación espontánea. Aun después de que científicos como Spallanzani, Francesco Redi, Louis Pasteur y otros documentaran que la generación espontánea es imposible, los evolucionistas todavía continuaron tratando para que de esta manera su teoría pudiera ser aceptada como cierta. Sin embargo, hasta la fecha, jamás nadie ha “creado vida”. Pablo estuvo en lo correcto hace mucho tiempo atrás cuando declaró que solamente Dios podía crear vida. ¿Fue esto simplemente una conjetura afortunada de parte del apóstol?
Pablo también declaró en 1 Corintios 15:39 que hay cuatro tipos de carne—la de los hombres, la de las bestias, la de los peces, y la de las aves. Hoy en día, incluso los evolucionistas aceptan este concepto como un hecho de ciencia reconocido. Estas cuatro carnes son ciertamente diferentes en su composición bioquímica. ¿Cómo pudo Pablo, un predicador ambulante, haber sabido esto?
CONCLUSIÓN
Los puntos mencionados aquí son simplemente una muestra escasa de los muchos puntos que podrían haber sido discutidos. Incluso, no he abordado los varios campos de la arqueología, la biofísica, la biología molecular, la geografía, etc. Sin embargo, el punto está bien hecho. Existe conocimiento científico previo en la Biblia que fue años adelantado para su tiempo. ¿Cómo pudieron los escritores de la Biblia haber tenido acceso a tal información—salvo que Dios, Quien creó el Universo y todo en ello, se los dijera? Es irracional e ilógico sugerir que tal presciencia pudiera haber llegado a través de hombres simples, y especialmente hombres que fueron mentirosos o engañados. Tal posición es indefendible, y no puede ser sustentada a la luz de los hechos a la mano.
La Biblia es lo que clama ser—la Palabra Inspirada por Dios. Ésta es autoritaria, y ha sido dada al hombre para una vida abundante aquí (Juan 10:10b), como también para una vida eterna en el más allá (Juan 3:16). Las evidencias que sustentan sus afirmaciones son tanto innumerables como irrefutables.
sábado, 13 de junio de 2009
TESTIMONIO PABLO OLIVARES
LES DEJO ESTE TESTIMONIO, AQUI PABLO CUENTA COMO FUE SUVIDA Y CONVERSION A CRISTO. ESTA MUY MUY BUENO.
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Este es el link para descargar el Testimonio. en mp3
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Me pareció bastante intersesante empezar a poner algo acerca de los cantantes y grupos para conocer más acerca de ellos, empiezo con Pablo Olivares ya que me pareció una reseña muy buena, es un fiel testimonio de que Dios usa a cualquier persona, no importando quien sea y de donde venga, es lo de menos.
Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros y por eso debemos de aceptar a todas las personas tal y como son, asi pues, les dejo esta reseña biográfica de Pablo Olivares, está un poco largo pero por su gran contenido me pareció correcto postearla completa:
Nacido en una familia cristiana de Buenos Aires, Argentina, Pablo Olivares desarrolló una inquietud por la música desde su infancia, debido a la influencia de esta en su hogar y en su iglesia, en la que ya participaba en el coro infantil, cuando apenas tenía 6 años. Debido a las convicciones espirituales de sus padres, Pablo fue educado en colegios cristianos, donde sintió sometido a una presión religiosa que no combinaba, según su opinión, con sus sueños de fama en el rock. De hecho, fue en el colegio cristiano -donde también participaba en el coro- que armó su primera banda.
Durante su adolescencia, luego de que lo enviaran a otro colegio en las afueras de la ciudad debido a su conducta problemática, decidió abandonar la práctica del cristianismo, procurando romper todo contacto con Dios. Una vez de regreso en Buenos Aires, contactó a dos ex compañeros del colegio con quienes formó, en 1990, «Último Momento», una banda musical muy influenciada por el sonido de rock argentino liderado en esa época por Soda Stereo.
Con «Último Momento» participó en un concurso regional, en el que resultaron ganadores. Para ese tiempo, el corazón de Pablo ya estaba completamente alejado de Dios y se había volcado a perseguir sus sueños con la ayuda de quien él sabía, podía darle todo lo que anhelaba: el enemigo. Habiendo entrado en contacto con uno de los managers de Soda Stereo, la inclusión de Pablo y su grupo en la escena del rock argentino fue definitiva.
Pronto estarían tocando bajo un nuevo nombre, «Halógena» en los principales escenarios de rock, compartiendo con las más reconocidas bandas. Un contrato con una disquera internacional impulsaría todavía más sus sueños de alcanzar el reconocimiento mundial con su música, que ya se había alejado mucho del formato ligero del rock argentino y se encontraba dentro de la clasificación del heavy metal. Para entonces, Pablo había aumentado exageradamente de peso, alcanzando lo 126 Kg. (277 libras) y se había tatuado casi completamente el brazo izquierdo.
Para 1997, «Halógena» realizaba conciertos multitudinarios en Argentina, se codeaba con las más importantes bandas del rock mundial, como White Snake, Queensrÿche, Skidrow y Megadeth, y comenzó a viajar a otros países para tocar. Fue para 1998 que lanzaron su segunda producción, que los llevó a realizar giras internacionales por España, Estados Unidos, Panamá y México. Fue en este último país, en la gran Ciudad de México, en donde entre otros compromisos estaba una participación en el festival Vive Latino, organizado por MTV en 1999, a la cual el grupo no llegó pues fueron secuestrados por una banda de criminales y mantenidos cautivos por horas. Fue durante esta experiencia que Pablo Olivares se vio enfrentado a una posible muerte y donde Dios lo confrontó con su realidad espiritual. Hizo su primera oración en trece años, prometiéndole a Dios dejar todo atrás. Así fue como, tras ser él y sus compañeros liberados por los secuestradores, Pablo habló con su manager y regresó a Buenos Aires esa misma noche.
Ya en Argentina, Dios habría de encargarse de su restauración, en una congregación donde, mientras se hallaba sentado en la última fila, el Espíritu Santo libró una batalla dentro de él para una liberación y una rendición completa a Jesucristo. Cinco años han pasado desde ese momento, y ahora Pablo Olivares, bien cimentado en su vida cristiana, desarrolla un ministerio entre la juventud, visitando iglesias y compartiendo su testimonio con los chicos. Además, Dios le ha concedido un deseo de su corazón: entrar nuevamente a la música profesional, esta vez, dentro del medio cristiano, con el lanzamiento de su primer álbum solista, «Luz en mi vida», producido por Alejandro Allen, en donde Pablo presenta las canciones que fueron fruto de su dramático reencuentro con Dios.
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Me pareció bastante intersesante empezar a poner algo acerca de los cantantes y grupos para conocer más acerca de ellos, empiezo con Pablo Olivares ya que me pareció una reseña muy buena, es un fiel testimonio de que Dios usa a cualquier persona, no importando quien sea y de donde venga, es lo de menos.
Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros y por eso debemos de aceptar a todas las personas tal y como son, asi pues, les dejo esta reseña biográfica de Pablo Olivares, está un poco largo pero por su gran contenido me pareció correcto postearla completa:
Nacido en una familia cristiana de Buenos Aires, Argentina, Pablo Olivares desarrolló una inquietud por la música desde su infancia, debido a la influencia de esta en su hogar y en su iglesia, en la que ya participaba en el coro infantil, cuando apenas tenía 6 años. Debido a las convicciones espirituales de sus padres, Pablo fue educado en colegios cristianos, donde sintió sometido a una presión religiosa que no combinaba, según su opinión, con sus sueños de fama en el rock. De hecho, fue en el colegio cristiano -donde también participaba en el coro- que armó su primera banda.Durante su adolescencia, luego de que lo enviaran a otro colegio en las afueras de la ciudad debido a su conducta problemática, decidió abandonar la práctica del cristianismo, procurando romper todo contacto con Dios. Una vez de regreso en Buenos Aires, contactó a dos ex compañeros del colegio con quienes formó, en 1990, «Último Momento», una banda musical muy influenciada por el sonido de rock argentino liderado en esa época por Soda Stereo.
Con «Último Momento» participó en un concurso regional, en el que resultaron ganadores. Para ese tiempo, el corazón de Pablo ya estaba completamente alejado de Dios y se había volcado a perseguir sus sueños con la ayuda de quien él sabía, podía darle todo lo que anhelaba: el enemigo. Habiendo entrado en contacto con uno de los managers de Soda Stereo, la inclusión de Pablo y su grupo en la escena del rock argentino fue definitiva.
Pronto estarían tocando bajo un nuevo nombre, «Halógena» en los principales escenarios de rock, compartiendo con las más reconocidas bandas. Un contrato con una disquera internacional impulsaría todavía más sus sueños de alcanzar el reconocimiento mundial con su música, que ya se había alejado mucho del formato ligero del rock argentino y se encontraba dentro de la clasificación del heavy metal. Para entonces, Pablo había aumentado exageradamente de peso, alcanzando lo 126 Kg. (277 libras) y se había tatuado casi completamente el brazo izquierdo.
Para 1997, «Halógena» realizaba conciertos multitudinarios en Argentina, se codeaba con las más importantes bandas del rock mundial, como White Snake, Queensrÿche, Skidrow y Megadeth, y comenzó a viajar a otros países para tocar. Fue para 1998 que lanzaron su segunda producción, que los llevó a realizar giras internacionales por España, Estados Unidos, Panamá y México. Fue en este último país, en la gran Ciudad de México, en donde entre otros compromisos estaba una participación en el festival Vive Latino, organizado por MTV en 1999, a la cual el grupo no llegó pues fueron secuestrados por una banda de criminales y mantenidos cautivos por horas. Fue durante esta experiencia que Pablo Olivares se vio enfrentado a una posible muerte y donde Dios lo confrontó con su realidad espiritual. Hizo su primera oración en trece años, prometiéndole a Dios dejar todo atrás. Así fue como, tras ser él y sus compañeros liberados por los secuestradores, Pablo habló con su manager y regresó a Buenos Aires esa misma noche.
Ya en Argentina, Dios habría de encargarse de su restauración, en una congregación donde, mientras se hallaba sentado en la última fila, el Espíritu Santo libró una batalla dentro de él para una liberación y una rendición completa a Jesucristo. Cinco años han pasado desde ese momento, y ahora Pablo Olivares, bien cimentado en su vida cristiana, desarrolla un ministerio entre la juventud, visitando iglesias y compartiendo su testimonio con los chicos. Además, Dios le ha concedido un deseo de su corazón: entrar nuevamente a la música profesional, esta vez, dentro del medio cristiano, con el lanzamiento de su primer álbum solista, «Luz en mi vida», producido por Alejandro Allen, en donde Pablo presenta las canciones que fueron fruto de su dramático reencuentro con Dios.
martes, 9 de junio de 2009
LA FRUSTRACION
«Vanidad de vanidades, todo es vanidad...He aquí todo era vanidad y aflicción de espíritu,y sin provecho debajo del sol»(Ec. 1:2, Ec. 2:11)
«Un mundo loco, lleno de gente loca,está dando un salto mortal en el cielo,y cada vez que empieza un salto,ha pasado otro día.»(poema anónimo)

Cada vez más personas en nuestra sociedad se identifican con este poema y con las palabras iniciales del Eclesiastés: viven con una sensación de absurdidad, de estar en un viaje a ninguna parte, de que la vida no tiene sentido. Pero, ¿es realmente un sentimiento moderno? El libro del Eclesiastés, escrito hace más de tres mil años, ya nos hace un retrato descarnado de este «síndrome» de frustración vital repitiendo como un estribillo la frase «vanidad de vanidades, todo es vanidad». El vacío y la absurdidad de una vida sin Dios han sido compañeros inseparables del ser humano desde siempre.
La palabra frustración viene de un término latino -frustra- que significa en vano, sin sentido, inútil. Es significativo observar cómo en nuestra generación esta palabra ha llegado a convertirse en una expresión popular, sobre todo entre los adolescentes: «¡qué frustre!» exclaman ante una contrariedad. La mayoría probablemente no es consciente de la profundidad de lo que están diciendo, pero es un reflejo muy significativo del vacío existencial de muchos de ellos. Sin saberlo, están expresando toda una filosofía de vida
Caminos sin salida: la frustración en la vida diaria
¿Qué es, en realidad, vivir frustrado? Podemos encontrar expresiones visibles de la frustración casi en cualquier área de la vida, pero vamos a dejar que la palabra de Dios misma nos lo muestre.
El autor del Eclesiastés hace una descripción detallada de su frustración al contemplar la vida tal cual es. Podríamos decir que se enfrenta cara a cara con la vida, ejercicio muy poco habitual hoy en una sociedad que nos está distrayendo constantemente con válvulas de escape que nos ayudan a olvidar y mitigan los sinsabores diarios. Acompañemos al Predicador en su reflexión existencial. Repasa una a una las diversas ilusiones y metas a las que se había entregado durante años empezando por el trabajo: «¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?» (Ec. 1:3). «Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho bajo el sol, el cual, al fin y al cabo tendré que dejar a otro que vendrá después de mí; y quién sabe si será capaz o incapaz, sabio o necio el que se aprovechará de todo mi trabajo en que yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría. Esto también es vanidad.» (Ec. 2:8). ¿No es éste el mismo sentimiento de muchas personas al llegar a la jubilación o en la crisis de la media vida a los cuarenta-cincuenta años? Uno se pregunta: ¿ha valido la pena tanto sacrificio, tanto esfuerzo? ¿Para qué? El actor Marlon Brando, poco después de entrar en un proceso de enfermedad grave afirmó: «Te acercas al final de la vida, ha pasado todo muy rápido y cuando llegan los últimos días dices ¿qué demonios ha sido esto?».
Esta desazón no aparece sólo al considerar la vida laboral. La misma experiencia relata el Predicador cuando se entrega al estudio: «Dediqué mi corazón a conocer la sabiduría y a entender los desvaríos. Conocí que aun esto era aflicción de espíritu, porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia y quien añade ciencia añade dolor» (Ec. 1:17-18). El vivir sólo para estudiar, para la ciencia, también le deja al Predicador un sentimiento de vacío. Goethe, un hombre con una inteligencia privilegiada y dedicado por completo a las letras, el día que cumplió 75 años confesó: «En mi vida todo ha sido fatiga y dolor, puedo decir que en 75 años no he disfrutado ni cuatro semanas de verdadera satisfacción
Tampoco la prosperidad económica, las riquezas, llenaron al autor del Eclesiastés. «Dije yo en mi corazón: ven ahora, te probaré con alegría y gozarás de bienes, mas he aquí esto era también vanidad» (Ec. 2:1). «Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas, me hice huertos y jardines y planté en ellos árboles de todo fruto; me hice estanques de agua, para regar de ellos el bosque en el que crecían los árboles; compré siervos y siervas y tuve siervos nacidos en casa; tuve posesión grande de vacas y ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias... Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalen.» (Ec. 2:4-9). Pero he aquí su conclusión en crudas palabras: «Miré yo después todas las obras que habían hecho mis manos y el trabajo que tomé para hacerlas, y he aquí todo era vanidad (frustración) y aflicción de espíritu y sin provecho debajo del sol» (Ec. 2:11). Los bienes materiales no pueden dar un sentido a la existencia. ¿Es casualidad que algunos de los hombres más ricos y célebres hayan acabado sus días quitándose la vida? Este fue el caso de George Eastman, inventor de cámaras fotográficas y fundador de la famosa compañía Kodak. Considerado uno de los filántropos más generosos de América, donó la mitad de su fortuna para obras de caridad. Pero nada parecía llenar su vida hasta que, ya anciano, a los 78 años se suicidó.
El Predicador buscó también la respuesta a su inquietud en los placeres. «No negué a mis ojos ninguna cosa que no desearan ni aparté mi corazón de placer alguno» (Ec. 2:10). Observemos, sin embargo, de nuevo la conclusión: «A la risa dije: enloqueces, y al placer, ¿de qué sirve esto?» (Ec. 2:2). La satisfacción de todos los deseos y necesidades, el carpe diem (vive el día) de los antiguos latinos acaba también produciendo un sentimiento de tedio. Los ejemplos en nuestra sociedad -hedonista en grado máximo- son innumerables. El mundo más vacío es el de la persona que vive sólo para divertirse.
Todos estos caminos -el trabajo, el estudio (el mundo académico), los bienes materiales, los placeres- son buenos en sí mismos. La Palabra de Dios no los condena. Cometeríamos un grave error si los presentáramos como algo negativo. Son facetas propias de la vida humana creadas por Dios para nuestro bien y disfrute. El problema surge cuando dejan de ser medios, instrumentos, y se convierten en un fin en sí mismas. Lo que frustra no es trabajar, sino vivir para trabajar; lo negativo no es entregarse a la ciencia, sino buscar en ella el sentido de tu vida; el vacío desesperante de las riquezas aparece cuando uno busca llenar con ellas el tedio vital. Cuando consideramos estos medios como la razón de ser de nuestra vida, entonces se convierten en agua que no sacia, en aspirina que no calma el dolor más que por un poco de tiempo. Ello es así porque no llegan a la raíz del problema tal como nos muestra el autor del Eclesiastés al final de su libro
Así pues, la frustración es un sentimiento de vacío, de absurdidad que se expresa en apatía, desmotivación, un estar de vuelta de todo. Tristemente muchos jóvenes hoy sufren este «síndrome del Eclesiastés»: están de vuelta de todo sin haber siquiera empezado el camino; son viejos con veinte años. Les falta lo opuesto a la frustración: la ilusión y la esperanzaAsí pues, la frustración es un sentimiento de vacío, de absurdidad que se expresa en apatía, desmotivación, un estar de vuelta de todo. Tristemente muchos jóvenes hoy sufren este «síndrome del Eclesiastés»: están de vuelta de todo sin haber siquiera empezado el camino; son viejos con veinte años. Les falta lo opuesto a la frustración: la ilusión y la esperanza.
NOTA: El presente artículo es la transcripción adaptada de una predicación del Dr. Pablo Martínez en la iglesia en calle Verdi de Barcelona y fue editado por primera vez por Publicaciones Andamio (la sección editorial de los Grupos Bíblicos Unidos de España).
En fin, esto explica a grandes razgos lo que es la frustracion y concuerdo con la mayor parte de este texto, solo me gustaría agregar algo que aprendí recientemente y es que cuando nos sentimos frustrados no debemos caer en la tentacion de seguir empachando ese sentimiento, por que aunque suene contradictorio, el sentirte frustrado, desilucionado, cansado se puede convertir en una forma de confort y quedarnos con ese sentimiento tratando así de hacer un tipo de protesta o reclamo silencioso, en contra de Dios, la vida o nosotros mismos. Como si Dios por el hecho de vernos en ese estado, fuera a revertir o a cambiar las circunstancias que estemos enfrentando solo por lastima o por que en tu perspectiva no merezcas pasar por eso. Pero no, ahora creo que Dios actúa la mayor parte de las veces como menos lo esperamos, entre mas cansado frustrado y harto estés, mas se fija en la actitud de tu corazón, en tus palabras, en lo que declaras y en como reaccionas y enfrentas tu situacion, además no es tan difícil si recordamos este versículo y le damos una interpretación practica para nuestra vida:
Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás;sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. JUAN 4 :10,14
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré Mateo 11:28
"El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas" (Is 40:29
Claramente veo que ir a beber del Señor Jesucristo es Pasar tiempo en su presencia, un tiempo devocional con El, y verdaderamente se por que he experimentado el salir de ese tiempo de lectura y oración con nuevas fuerzas, animado , simplemente mejor de como estaba. Y esa es la gran bendición que tenemos , que podemos recurrir a El en oración y comunión y no es un poema ni es un utopía sino que realmente te renuevas y eso es mas real que cualquier pastilla o terapia sicológica o libro motivacional.
En la medida que tengamos mas comunión con Dios y leamos mas su Palabra, mas fuertes, objetivos, agradecidos, y alegres seremos.
No digo felices, por que personalmente creo que esa palabra tiene un significado emocional y circunstancial mas que permanente, es mas ni siquiera es mencionada en la Biblia., pero bueno esa es otra historia.
En resumen, es muy importante no dar lugar a sentimientos de frustracion y amargura, puesto que precisamente esos sentimientos nos hacen MAGNIFICAR lo negativo de las cosas. y esperando tu que con tu berrinche emocional vas a llamar la atencion de Dios o de tu familia o de tu jefe, pues todo lo contrario, lo unico que estas haciendo es empezar un viaje a un camino del cual es muy dificil volver. y si estas cansado pues ora y ora y ora y ora y ora y ora y sigue orando y nunca pero nunca vas a conocer a alguien que buscando de Dios no sea emocionalmente restaurado, recuperado, animado, ilusionado, con nuevas fuerzas, o como lo quieras llamar.
Todo eso dando por entendido que la persona que esta buscando de Dios, juntamente esta tratando de vivir (en todos los sentidos) de una forma que agrade a Dios, siendo congruentes con lo que creemos y como estamos viviendo.
En la película Gladiador, el General Máximo Décimo Meridio busca estimular a su caballería para que luche bien en la inminente batalla contra Germania. Dirigiéndose a sus tropas, las desafía a dar lo mejor de sí. Hace esta profunda declaración: «Lo que hacemos en la vida resuena en la eternidad».
Estas palabras provenientes de un líder militar de la ficción transmiten un poderoso concepto de particular importancia para los creyentes en Cristo. No estamos simplemente tomando tiempo y espacio sobre una roca que está flotando en el universo. Estamos aquí con la oportunidad de que nuestras vidas marquen una diferencia en la eternidad.
Jesús mismo dijo, «acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban». (Mt. 6:20). Tener la perspectiva de vivir para la eternidad puede significar toda la diferencia en este mundo.
¿Cómo podemos aprender a fijar nuestras mentes «en las cosas de arriba»? (Col. 3:2). Una buena manera de comenzar a hacerlo es descubrir lo que tiene más valor para nuestro Dios eterno. A través de las páginas de la Biblia, Él nos recuerda que valora a las personas por encima de las posesiones y a nuestro carácter por encima de nuestro desempeño. Esas son las verdades que perduran para siempre. Aceptarlas puede traer una perspectiva eterna a nuestro diario vivir.
«Un mundo loco, lleno de gente loca,está dando un salto mortal en el cielo,y cada vez que empieza un salto,ha pasado otro día.»(poema anónimo)

Cada vez más personas en nuestra sociedad se identifican con este poema y con las palabras iniciales del Eclesiastés: viven con una sensación de absurdidad, de estar en un viaje a ninguna parte, de que la vida no tiene sentido. Pero, ¿es realmente un sentimiento moderno? El libro del Eclesiastés, escrito hace más de tres mil años, ya nos hace un retrato descarnado de este «síndrome» de frustración vital repitiendo como un estribillo la frase «vanidad de vanidades, todo es vanidad». El vacío y la absurdidad de una vida sin Dios han sido compañeros inseparables del ser humano desde siempre.
La palabra frustración viene de un término latino -frustra- que significa en vano, sin sentido, inútil. Es significativo observar cómo en nuestra generación esta palabra ha llegado a convertirse en una expresión popular, sobre todo entre los adolescentes: «¡qué frustre!» exclaman ante una contrariedad. La mayoría probablemente no es consciente de la profundidad de lo que están diciendo, pero es un reflejo muy significativo del vacío existencial de muchos de ellos. Sin saberlo, están expresando toda una filosofía de vida
Caminos sin salida: la frustración en la vida diaria
¿Qué es, en realidad, vivir frustrado? Podemos encontrar expresiones visibles de la frustración casi en cualquier área de la vida, pero vamos a dejar que la palabra de Dios misma nos lo muestre.
El autor del Eclesiastés hace una descripción detallada de su frustración al contemplar la vida tal cual es. Podríamos decir que se enfrenta cara a cara con la vida, ejercicio muy poco habitual hoy en una sociedad que nos está distrayendo constantemente con válvulas de escape que nos ayudan a olvidar y mitigan los sinsabores diarios. Acompañemos al Predicador en su reflexión existencial. Repasa una a una las diversas ilusiones y metas a las que se había entregado durante años empezando por el trabajo: «¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?» (Ec. 1:3). «Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho bajo el sol, el cual, al fin y al cabo tendré que dejar a otro que vendrá después de mí; y quién sabe si será capaz o incapaz, sabio o necio el que se aprovechará de todo mi trabajo en que yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría. Esto también es vanidad.» (Ec. 2:8). ¿No es éste el mismo sentimiento de muchas personas al llegar a la jubilación o en la crisis de la media vida a los cuarenta-cincuenta años? Uno se pregunta: ¿ha valido la pena tanto sacrificio, tanto esfuerzo? ¿Para qué? El actor Marlon Brando, poco después de entrar en un proceso de enfermedad grave afirmó: «Te acercas al final de la vida, ha pasado todo muy rápido y cuando llegan los últimos días dices ¿qué demonios ha sido esto?».
Esta desazón no aparece sólo al considerar la vida laboral. La misma experiencia relata el Predicador cuando se entrega al estudio: «Dediqué mi corazón a conocer la sabiduría y a entender los desvaríos. Conocí que aun esto era aflicción de espíritu, porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia y quien añade ciencia añade dolor» (Ec. 1:17-18). El vivir sólo para estudiar, para la ciencia, también le deja al Predicador un sentimiento de vacío. Goethe, un hombre con una inteligencia privilegiada y dedicado por completo a las letras, el día que cumplió 75 años confesó: «En mi vida todo ha sido fatiga y dolor, puedo decir que en 75 años no he disfrutado ni cuatro semanas de verdadera satisfacción
Tampoco la prosperidad económica, las riquezas, llenaron al autor del Eclesiastés. «Dije yo en mi corazón: ven ahora, te probaré con alegría y gozarás de bienes, mas he aquí esto era también vanidad» (Ec. 2:1). «Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas, me hice huertos y jardines y planté en ellos árboles de todo fruto; me hice estanques de agua, para regar de ellos el bosque en el que crecían los árboles; compré siervos y siervas y tuve siervos nacidos en casa; tuve posesión grande de vacas y ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias... Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalen.» (Ec. 2:4-9). Pero he aquí su conclusión en crudas palabras: «Miré yo después todas las obras que habían hecho mis manos y el trabajo que tomé para hacerlas, y he aquí todo era vanidad (frustración) y aflicción de espíritu y sin provecho debajo del sol» (Ec. 2:11). Los bienes materiales no pueden dar un sentido a la existencia. ¿Es casualidad que algunos de los hombres más ricos y célebres hayan acabado sus días quitándose la vida? Este fue el caso de George Eastman, inventor de cámaras fotográficas y fundador de la famosa compañía Kodak. Considerado uno de los filántropos más generosos de América, donó la mitad de su fortuna para obras de caridad. Pero nada parecía llenar su vida hasta que, ya anciano, a los 78 años se suicidó.
El Predicador buscó también la respuesta a su inquietud en los placeres. «No negué a mis ojos ninguna cosa que no desearan ni aparté mi corazón de placer alguno» (Ec. 2:10). Observemos, sin embargo, de nuevo la conclusión: «A la risa dije: enloqueces, y al placer, ¿de qué sirve esto?» (Ec. 2:2). La satisfacción de todos los deseos y necesidades, el carpe diem (vive el día) de los antiguos latinos acaba también produciendo un sentimiento de tedio. Los ejemplos en nuestra sociedad -hedonista en grado máximo- son innumerables. El mundo más vacío es el de la persona que vive sólo para divertirse.
Todos estos caminos -el trabajo, el estudio (el mundo académico), los bienes materiales, los placeres- son buenos en sí mismos. La Palabra de Dios no los condena. Cometeríamos un grave error si los presentáramos como algo negativo. Son facetas propias de la vida humana creadas por Dios para nuestro bien y disfrute. El problema surge cuando dejan de ser medios, instrumentos, y se convierten en un fin en sí mismas. Lo que frustra no es trabajar, sino vivir para trabajar; lo negativo no es entregarse a la ciencia, sino buscar en ella el sentido de tu vida; el vacío desesperante de las riquezas aparece cuando uno busca llenar con ellas el tedio vital. Cuando consideramos estos medios como la razón de ser de nuestra vida, entonces se convierten en agua que no sacia, en aspirina que no calma el dolor más que por un poco de tiempo. Ello es así porque no llegan a la raíz del problema tal como nos muestra el autor del Eclesiastés al final de su libro
Así pues, la frustración es un sentimiento de vacío, de absurdidad que se expresa en apatía, desmotivación, un estar de vuelta de todo. Tristemente muchos jóvenes hoy sufren este «síndrome del Eclesiastés»: están de vuelta de todo sin haber siquiera empezado el camino; son viejos con veinte años. Les falta lo opuesto a la frustración: la ilusión y la esperanzaAsí pues, la frustración es un sentimiento de vacío, de absurdidad que se expresa en apatía, desmotivación, un estar de vuelta de todo. Tristemente muchos jóvenes hoy sufren este «síndrome del Eclesiastés»: están de vuelta de todo sin haber siquiera empezado el camino; son viejos con veinte años. Les falta lo opuesto a la frustración: la ilusión y la esperanza.
NOTA: El presente artículo es la transcripción adaptada de una predicación del Dr. Pablo Martínez en la iglesia en calle Verdi de Barcelona y fue editado por primera vez por Publicaciones Andamio (la sección editorial de los Grupos Bíblicos Unidos de España).
En fin, esto explica a grandes razgos lo que es la frustracion y concuerdo con la mayor parte de este texto, solo me gustaría agregar algo que aprendí recientemente y es que cuando nos sentimos frustrados no debemos caer en la tentacion de seguir empachando ese sentimiento, por que aunque suene contradictorio, el sentirte frustrado, desilucionado, cansado se puede convertir en una forma de confort y quedarnos con ese sentimiento tratando así de hacer un tipo de protesta o reclamo silencioso, en contra de Dios, la vida o nosotros mismos. Como si Dios por el hecho de vernos en ese estado, fuera a revertir o a cambiar las circunstancias que estemos enfrentando solo por lastima o por que en tu perspectiva no merezcas pasar por eso. Pero no, ahora creo que Dios actúa la mayor parte de las veces como menos lo esperamos, entre mas cansado frustrado y harto estés, mas se fija en la actitud de tu corazón, en tus palabras, en lo que declaras y en como reaccionas y enfrentas tu situacion, además no es tan difícil si recordamos este versículo y le damos una interpretación practica para nuestra vida:
Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás;sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. JUAN 4 :10,14
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré Mateo 11:28
"El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas" (Is 40:29
Claramente veo que ir a beber del Señor Jesucristo es Pasar tiempo en su presencia, un tiempo devocional con El, y verdaderamente se por que he experimentado el salir de ese tiempo de lectura y oración con nuevas fuerzas, animado , simplemente mejor de como estaba. Y esa es la gran bendición que tenemos , que podemos recurrir a El en oración y comunión y no es un poema ni es un utopía sino que realmente te renuevas y eso es mas real que cualquier pastilla o terapia sicológica o libro motivacional.
En la medida que tengamos mas comunión con Dios y leamos mas su Palabra, mas fuertes, objetivos, agradecidos, y alegres seremos.
No digo felices, por que personalmente creo que esa palabra tiene un significado emocional y circunstancial mas que permanente, es mas ni siquiera es mencionada en la Biblia., pero bueno esa es otra historia.
En resumen, es muy importante no dar lugar a sentimientos de frustracion y amargura, puesto que precisamente esos sentimientos nos hacen MAGNIFICAR lo negativo de las cosas. y esperando tu que con tu berrinche emocional vas a llamar la atencion de Dios o de tu familia o de tu jefe, pues todo lo contrario, lo unico que estas haciendo es empezar un viaje a un camino del cual es muy dificil volver. y si estas cansado pues ora y ora y ora y ora y ora y ora y sigue orando y nunca pero nunca vas a conocer a alguien que buscando de Dios no sea emocionalmente restaurado, recuperado, animado, ilusionado, con nuevas fuerzas, o como lo quieras llamar.
Todo eso dando por entendido que la persona que esta buscando de Dios, juntamente esta tratando de vivir (en todos los sentidos) de una forma que agrade a Dios, siendo congruentes con lo que creemos y como estamos viviendo.
En la película Gladiador, el General Máximo Décimo Meridio busca estimular a su caballería para que luche bien en la inminente batalla contra Germania. Dirigiéndose a sus tropas, las desafía a dar lo mejor de sí. Hace esta profunda declaración: «Lo que hacemos en la vida resuena en la eternidad».
Estas palabras provenientes de un líder militar de la ficción transmiten un poderoso concepto de particular importancia para los creyentes en Cristo. No estamos simplemente tomando tiempo y espacio sobre una roca que está flotando en el universo. Estamos aquí con la oportunidad de que nuestras vidas marquen una diferencia en la eternidad.
Jesús mismo dijo, «acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban». (Mt. 6:20). Tener la perspectiva de vivir para la eternidad puede significar toda la diferencia en este mundo.
¿Cómo podemos aprender a fijar nuestras mentes «en las cosas de arriba»? (Col. 3:2). Una buena manera de comenzar a hacerlo es descubrir lo que tiene más valor para nuestro Dios eterno. A través de las páginas de la Biblia, Él nos recuerda que valora a las personas por encima de las posesiones y a nuestro carácter por encima de nuestro desempeño. Esas son las verdades que perduran para siempre. Aceptarlas puede traer una perspectiva eterna a nuestro diario vivir.
lunes, 1 de junio de 2009
John Piper: ¿Puede El Regenerado Ser Borrado Del Libro De La Vida?
Analizenlo y Mediten.
John Piper: ¿Puede El Regenerado Ser Borrado Del Libro De La Vida?
Apocalipsis 3:5
El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.Se acerca el final de año. La culminación de algo nos hace reflexionar acerca de la paciencia. Llegamos a otro año nuevo (a duras penas). ¿Lograremos llegar a otro? Pero aun más importante: ¿Perseveraremos, como dice Jesús, hasta el fin para entonces ser salvos? (Marcos 13:13).
La paciencia es una promesa y un regalo precioso. No se consigue sin lucha. Pero nosotros luchamos como vencedores. Quiero alentarlo en este final de año a pelear la buena batalla una vez más, y a estar profundamente seguro de que Dios no borrará su nombre del libro de la vida.La preciosa verdad bíblica de que los santos perseverarán en fe hasta el fin y serán salvos enfrenta constante oposición, generación tras generación. No obstante, la verdad perdura, apoyándose firmemente en la fidelidad soberana de Dios para consumar la salvación de sus elegidos. Dios planeó esta salvación en la eternidad, la compró por medio de la muerte de Cristo en la cruz y la aplica mediante el Espíritu Santo.Romanos 8:30 dice, “a los que justificó, a éstos también glorificó”. En otras palabras, en el transcurso del evento de justificación por medio de la fe que sucede al comienzo de nuestra vida cristiana y el evento de glorificación en la resurrección de nuestros cuerpos (Filipenses 3:21), nadie será abandonado, ni expulsado y a nadie se pedirá rescate “A los que justificó, a éstos también glorificó” – a todos. Dios guardará y santificará a aquellos a quienes ha justificado y se asegurará de que perseveren en la fe hasta el fin y sean salvos.1 Juan 2:19 describe cómo debemos ver a aquellos que aparentemente se apartan de la fe: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecidocon nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros”. En otras palabras, dejar de perseverar no es una señal de que uno puede ser realmente nacido de nuevo y justificado, para luego perderse. Más bien dejar de perseverar es una señal de que uno nunca realmente fue parte del pueblo regenerado de Dios. Ese es el punto explícito de 1 Juan 2:19.Sin embargo, existen citas que han persuadido a algunos a rechazar esta enseñanza. La cita que aquí tengo en cuenta es Apocalipsis 3:5 en la cual el Señor Jesús dice, “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.”Algunos dicen que esta es una cita infalible en contra de la doctrina de la perseverancia de los santos. Asumen que cuando Apocalipsis 3:5 dice que Dios no borrará el nombre de una persona del libro de la vida, significa que Él borra a algunos del libro de la vida, y que éstas son personas que fueron justificadas y más tarde condenadas. Pero ¿es ésta asunción correcta?La promesa “no borraré su nombre del libro de la vida” no necesariamente significa que algunos nombres son borrados. Esta cita simplemente le dice al que está en el libro y triunfa en la fe: Nunca borraré tu nombre. En otras palabras, ser borrado del libro es una posibilidad temible, la cual no permitiré que suceda.
Te mantendré seguro en el libro. Esta es una de las promesas hechas a aquellos que perseveran y triunfan. No dice que aquellos que no triunfan y se apartan de Cristo estuvieron en el libro y luego fueron borrados.De hecho, existen dos versículos más en Apocalipsis que parecen enseñar que el tener su nombre escrito en el libro significa que usted definitivamente perseverará y triunfará. Considere Apocalipsis 13:8. “Y la adoraron todos los moradores de la tierra [a la bestia], cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo”. Este versículo da a entender que aquellos quienes tienen su nombre escrito en el libro de la vida del Cordero “desde el principio del mundo” definitivamente no adorarán a la bestia. Es decir, tener nuestro nombre en el libro de la vida desde el principio del mundo parece significar que Dios no permitirá que usted fracase y que le otorgará perseverar en lealtad a Él. Estar en el libro significa que usted no apostatará.De igual manera, considere Apocalipsis 17:8, “La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será”. Una vez más, tener nuestro nombre escrito en el libro de la vida desde la fundación del mundo parece asegurar que no nos “asombraremos” ante la bestia. Aquellos que no tengan sus nombres escritos en el libro de la vida desde la fundación del mundo se asombrarán. Si su nombre estáescrito en el libro, usted nose asombrará ante la bestia.
La enseñanza que se muestra aquí es que el tener nuestro nombre escrito en el libro tiene eficacia.
Es decir que define nuestras acciones. Tener su nombre escrito en el libro del Cordero desde la fundación del mundo garantizaque usted no adorará o se asombrará ante la bestia. Juan no dice, “Si adoras a la bestia, tu nombre será borrado”. Él dice, “Si tu nombre está escrito, no adorarás a la bestia”.Esto concuerda con Apocalipsis 3:5, “El que venciere . . . no borraré su nombre del libro de la vida”. El triunfo que se requiereen 3:5 está garantizado en 13:8 y 17:8. Esta no es una contradicción, como cuando Pablo dijo, “ocupaos en vuestra salvación . . . porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer por su buena voluntad” (Filipenses 2:12-13). No es absurdo declarar la siguiente condición: si triunfa, Dios no borrará su nombre (3:5); y luego asegurar: si su nombre está escrito, triunfará (13:8 y 17:8). Los que “están escritos” realmente debenconquistar, y realmente conquistarán. Por un lado se resalta nuestra responsabilidad; por el otro la soberanía de Dios.El impacto práctico de esta verdad no es que nos descuidemos en cuanto a la fe, amor y santidad. La vida cristiana requiere de atención (Hebreos 3:12), esfuerzo (Lucas 13:24) y empeño (Hebreos 12:14). Antes bien, el impacto que tiene es que descansamos en la seguridad de que no se nos deja solos en esta “batalla de la fe.” El Dios que le llamó es fiel y lo “confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 1:8). “Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” [su santificación] (1 Tesalonicenses 5:24). Él perfeccionará la buena obra que comenzó (Filipenses 1:6). Somos guardados por el poder de Dios (1 Pedro 1:5). Debemos perseverar, pues sólo aquellos que perseveren serán salvos (Marcos 13:13). Y perseveraremos, porque Dios está trabajando en nosotros para hacernos aptos en toda buena obra para que hagamos su voluntad (Hebreos 13:21).Fuente: John Piper: ¿Puede el Regenerado ser Borrado del Libro de la
John Piper: ¿Puede El Regenerado Ser Borrado Del Libro De La Vida?
Apocalipsis 3:5
El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.Se acerca el final de año. La culminación de algo nos hace reflexionar acerca de la paciencia. Llegamos a otro año nuevo (a duras penas). ¿Lograremos llegar a otro? Pero aun más importante: ¿Perseveraremos, como dice Jesús, hasta el fin para entonces ser salvos? (Marcos 13:13).
La paciencia es una promesa y un regalo precioso. No se consigue sin lucha. Pero nosotros luchamos como vencedores. Quiero alentarlo en este final de año a pelear la buena batalla una vez más, y a estar profundamente seguro de que Dios no borrará su nombre del libro de la vida.La preciosa verdad bíblica de que los santos perseverarán en fe hasta el fin y serán salvos enfrenta constante oposición, generación tras generación. No obstante, la verdad perdura, apoyándose firmemente en la fidelidad soberana de Dios para consumar la salvación de sus elegidos. Dios planeó esta salvación en la eternidad, la compró por medio de la muerte de Cristo en la cruz y la aplica mediante el Espíritu Santo.Romanos 8:30 dice, “a los que justificó, a éstos también glorificó”. En otras palabras, en el transcurso del evento de justificación por medio de la fe que sucede al comienzo de nuestra vida cristiana y el evento de glorificación en la resurrección de nuestros cuerpos (Filipenses 3:21), nadie será abandonado, ni expulsado y a nadie se pedirá rescate “A los que justificó, a éstos también glorificó” – a todos. Dios guardará y santificará a aquellos a quienes ha justificado y se asegurará de que perseveren en la fe hasta el fin y sean salvos.1 Juan 2:19 describe cómo debemos ver a aquellos que aparentemente se apartan de la fe: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecidocon nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros”. En otras palabras, dejar de perseverar no es una señal de que uno puede ser realmente nacido de nuevo y justificado, para luego perderse. Más bien dejar de perseverar es una señal de que uno nunca realmente fue parte del pueblo regenerado de Dios. Ese es el punto explícito de 1 Juan 2:19.Sin embargo, existen citas que han persuadido a algunos a rechazar esta enseñanza. La cita que aquí tengo en cuenta es Apocalipsis 3:5 en la cual el Señor Jesús dice, “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.”Algunos dicen que esta es una cita infalible en contra de la doctrina de la perseverancia de los santos. Asumen que cuando Apocalipsis 3:5 dice que Dios no borrará el nombre de una persona del libro de la vida, significa que Él borra a algunos del libro de la vida, y que éstas son personas que fueron justificadas y más tarde condenadas. Pero ¿es ésta asunción correcta?La promesa “no borraré su nombre del libro de la vida” no necesariamente significa que algunos nombres son borrados. Esta cita simplemente le dice al que está en el libro y triunfa en la fe: Nunca borraré tu nombre. En otras palabras, ser borrado del libro es una posibilidad temible, la cual no permitiré que suceda.
Te mantendré seguro en el libro. Esta es una de las promesas hechas a aquellos que perseveran y triunfan. No dice que aquellos que no triunfan y se apartan de Cristo estuvieron en el libro y luego fueron borrados.De hecho, existen dos versículos más en Apocalipsis que parecen enseñar que el tener su nombre escrito en el libro significa que usted definitivamente perseverará y triunfará. Considere Apocalipsis 13:8. “Y la adoraron todos los moradores de la tierra [a la bestia], cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo”. Este versículo da a entender que aquellos quienes tienen su nombre escrito en el libro de la vida del Cordero “desde el principio del mundo” definitivamente no adorarán a la bestia. Es decir, tener nuestro nombre en el libro de la vida desde el principio del mundo parece significar que Dios no permitirá que usted fracase y que le otorgará perseverar en lealtad a Él. Estar en el libro significa que usted no apostatará.De igual manera, considere Apocalipsis 17:8, “La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será”. Una vez más, tener nuestro nombre escrito en el libro de la vida desde la fundación del mundo parece asegurar que no nos “asombraremos” ante la bestia. Aquellos que no tengan sus nombres escritos en el libro de la vida desde la fundación del mundo se asombrarán. Si su nombre estáescrito en el libro, usted nose asombrará ante la bestia.
La enseñanza que se muestra aquí es que el tener nuestro nombre escrito en el libro tiene eficacia.
Es decir que define nuestras acciones. Tener su nombre escrito en el libro del Cordero desde la fundación del mundo garantizaque usted no adorará o se asombrará ante la bestia. Juan no dice, “Si adoras a la bestia, tu nombre será borrado”. Él dice, “Si tu nombre está escrito, no adorarás a la bestia”.Esto concuerda con Apocalipsis 3:5, “El que venciere . . . no borraré su nombre del libro de la vida”. El triunfo que se requiereen 3:5 está garantizado en 13:8 y 17:8. Esta no es una contradicción, como cuando Pablo dijo, “ocupaos en vuestra salvación . . . porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer por su buena voluntad” (Filipenses 2:12-13). No es absurdo declarar la siguiente condición: si triunfa, Dios no borrará su nombre (3:5); y luego asegurar: si su nombre está escrito, triunfará (13:8 y 17:8). Los que “están escritos” realmente debenconquistar, y realmente conquistarán. Por un lado se resalta nuestra responsabilidad; por el otro la soberanía de Dios.El impacto práctico de esta verdad no es que nos descuidemos en cuanto a la fe, amor y santidad. La vida cristiana requiere de atención (Hebreos 3:12), esfuerzo (Lucas 13:24) y empeño (Hebreos 12:14). Antes bien, el impacto que tiene es que descansamos en la seguridad de que no se nos deja solos en esta “batalla de la fe.” El Dios que le llamó es fiel y lo “confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 1:8). “Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” [su santificación] (1 Tesalonicenses 5:24). Él perfeccionará la buena obra que comenzó (Filipenses 1:6). Somos guardados por el poder de Dios (1 Pedro 1:5). Debemos perseverar, pues sólo aquellos que perseveren serán salvos (Marcos 13:13). Y perseveraremos, porque Dios está trabajando en nosotros para hacernos aptos en toda buena obra para que hagamos su voluntad (Hebreos 13:21).Fuente: John Piper: ¿Puede el Regenerado ser Borrado del Libro de la
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